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A veces los hombres tienen sus cosas. Ayer, sin ir
más lejos, me trajeron en un cajón aquí, con mis
primos y mis hermanos. Están todo el día dando
vueltas por encima de la pared para ver que no
nos escapamos. Es absurdo, como nos vamos a escapar
si tienen cerrada la puerta y han echado un candado.
Tienen sus cosas. A mí me han abierto y he pasado
a otro sitio más ancho. Han puesto un montón de paredes
a los lados donde se suben a mirar. Creo que quieren
jugar a empujar. Pues ha venido uno con un trapo y cuando
yo he empujado, lo ha quitado y se ha ido. Y ahora viene
otro a caballo con un palo. Quieren que empuje, pero
no me ha gustado que me clave el palo en la espalda.
Esto no es serio. Pero lo peor ha sido el último que ha llegado
con un pincho afilado y no se como me lo he clavado
al empujar. No me ha gustado. Me sale sangre por la nariz
y la boca. Me estoy mareando. Quiero irme de aquí.
Quiero volver a la lu...na y al... rí...o.
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