domingo, 30 de junio de 2019

                             13

Aquella tarde, 
las golondrinas volaban a ras del suelo
y el sol se echaba a dormir 
ya cansado,
era una tarde dorada, 
una de verano,
cuando el viento 
movía las hojas del fresno
y me llevaron mis padres 
a dar un paseo,
también 
venía mi abuelo,
yo extendía los brazos en la tarde dorada, 
como las golondrinas 
que volaban a ras del suelo.
Hay tardes 
guardadas en París,
que son tan doradas
que el viento 
mueve las hojas del fresno,
tardes
en las que el sol se va a dormir
ya cansado,
tardes de verano
tan doradas
que las golondrinas
vuelan
a ras del suelo.

viernes, 28 de junio de 2019

                             12

"Gran Espíritu 
creador de toda vida,
hacia ti va un guerrero 
como una flecha
lanzada al sol, 
es mi hijo Hunkas.
Hazle un sitio 
en el consejo de mi pueblo
y pídele a la muerte 
que tenga paciencia
hasta que llegue yo, 
Sinajau, el último mohicano."
Algunas veces es difícil conseguir la perfección.
Pero, a veces, la música y el texto se conjugan
y la imagen resulta tan perfecta que hay que ser 
muy fuerte para sujetar el llanto 
más allá de la garganta.
Ocurre entonces el milagro, 
la ficción de la palabra y la música que lo acompaña 
hacen obras perfectas
y uno sucumbe a la emoción.
El mundo no sería igual 
sin los músicos y los poetas.
Cuando todo termine
y solo nos quede Paris,
habrá merecido la pena
escuchar 
al Ultimo Mohicano
cuando su voz 
emotiva y temblorosa  
invocaba desde la montaña
al Gran Espíritu 
creador de toda vida.

miércoles, 26 de junio de 2019

                             11

Los sucesivos fracasos lo convirtieron en una obsesión. 
Nos habían hablado de su efímera existencia, pero no
teníamos claro el lugar exacto y teníamos que buscarlos.
Año tras año, intentar localizar los narcisos salvajes
fue baldío, fue un esfuerzo inútil. 
No conseguíamos encontrarlos y el desánimo era cada vez 
mayor. Hasta aquel año, aquel año, en que, así sin más,
aparecieron. Es difícil precisar como ocurrió, pero de 
repente aparecieron, nos encontraron a nosotros.
Su esplendor, su belleza inigualable, se mostraba ante nosotros 
por fin y el esfuerzo realizado tuvo su recompensa, hizo que 
la emoción contenida se agolpara en la garganta, aquella tarde
luminosa de primavera. 
Narcisos salvajes a millares, 
se extendían ante nosotros. 
Puede que su efímera existencia
fuera la razón de su exquisita belleza.
En algún lugar de la memoria
se quedaron para siempre con nosotros,
como un codiciado tesoro.
Narcisos salvajes 
nacen cada primavera
para ser admirados.
Su delicada belleza
luciendo bajo el sol,
merece ser guardada
celosamente
en Paris
cuando todo termine.

lunes, 24 de junio de 2019

                              10

Las 4.30 de la madrugada de una noche cualquiera,
esa hora de cristal en la que todo sucumbe, esa en la
que hay que ser duro como el acero para soportar
su enorme peso, esa hora en la que hay que ser preciso
como el diamante frente al infortunio y la desgracia.
Hay un lugar en París para esa hora. Un lugar sagrado
para guardar lo mejor del ser humano, lo mejor de 
todos ellos con los que compartí mi vida entera.
Las 4.30 de la madrugada de una noche cualquiera,
esa hora de cristal en la que todo sucumbe menos ellos,
los compañeros de hospital, duros como el acero,
capaces de soportar el enorme peso de esa hora,
precisos como el diamante
frente al infortunio y la desgracia
Vidas anónimas que hicieron
de este mundo un lugar más humano,
más decente y piadoso frente al dolor,
compañeros de hospital,
anónimos,
a los que guardará París
un lugar especial,
un lugar sagrado,
con todos sus nombres
grabados
para
cuando todo termine.

sábado, 22 de junio de 2019

                              9

 No recuerdo el nombre de aquel lago, pero
estoy seguro de que estará bien guardado
en París. De lo que si estoy seguro, seguro,
es que lo navegamos, y no hubo ni habrá
nunca, ningún corsario que pudiera ser capaz
de sentir en sus venas la brisa y el surcar las
aguas desde la proa, como lo hicimos nosotros.
Acababas de llegar a mí. Acababas de aterrizar
en mi vida en mi mejor año y nos perdimos por
aquellos pueblos, sacados de un cuento, de la
Selva Negra. ¿No se si te acuerdas? Hicimos
aquel viaje, mezcla de piratas intrépidos en
un lago, y de exploradores novatos por pueblos
poblados de encanto.
Nos quedará París
y el nombre de aquel lago
cuando navegamos
en la proa de un barco
y la brisa nos meció
en aguas mansas
como si fuéramos
auténticos corsarios.

viernes, 21 de junio de 2019

                             8

Será París. Será ese lugar al que van a parar
las cosas buenas, será ese, el sitio que nos quede.
Nos quedará París, donde guardar lo bueno que
vivimos. ¿Cómo no guardarlo? ¿Cómo no envolver
en la mejor urna, una hermética, una exclusiva y
tan bella que esté a la altura de preciosos recuerdos?
No se pueden dejar olvidados, perdidos en la niebla.
Aquella noche en Izmir, antes de coger el avión,
había una atmósfera densa que te hacía sentir frágil,
tan frágil como las alas del avión antes de despegar
y alzar el vuelo. Había una atmósfera densa y dejaba
el corazón encogido. Tú estabas tan lejos de allí
que pesaba tu ausencia. El avión cogió velocidad
antes de alzar su vuelo y tu estabas tan lejos
que era imposible que pudieras hacer nada.
Me tenías mal acostumbrado,
cuando todo se hundía
y amenazaba el naufragio,
estuviste siempre allí,
a mi lado,
salvándome del desastre,
pero desde tan lejos
tu ausencia
me hizo frágil
en medio de una noche
neblinosa y densa
a miles de kilómetros de ti.
Nos quedará París
y aquella noche tan densa
y tan lejos de ti.

jueves, 20 de junio de 2019

                             7

Cuando llegaba junio, el fresno madrugaba,
extendía sus ramas y derramaba la sombra 
en el jardín. Había guardado un humilde silencio
durante el invierno, pero en junio hacía notar
su presencia y bajo su sombra se empezaban
a lucir los cestos de frambuesas, nísperos,
brevas, melocotones, albaricoques.
Las rosas competían por los rincones.
Ya se habían ido los lirios, los jacintos, los narcisos
y los tulipanes, pero quedaban las azucenas y las rosas.
Todavía era pronto para las almendras y las nueces,
esperaban a los pistachos y las avellanas.
Pero en junio, el fresno despertaba 
y extendía sus ramas
siempre silencioso
siempre humilde
y daba su sombra
sin pedir nada 
a cambio.
A sus pies, 
las flores
y las frutas
reclamaban
toda la atención
en el hermoso jardín.
Entonces, el aire del desierto
se llevó su sombra humilde
para guardarla,
para no perderla,
cuando todo termine
y cuando 
solo 
nos quede Paris.

martes, 18 de junio de 2019

                                6

Guarda en tu mochila, tú, amigo, tú, el mago blanco,
para no perdelas, aquellas palabras que susurra
el viento en las tierras altas. Llevalas  bien guardadas,
ponlas en un saco, amigo Gandalf.
Y es que en las tierras altas, los árboles hablan.
Hay bosques tan inmensos que en el horizonte
llegan hasta el cielo. Hay árboles tan viejos que tienen
miles de años y cuando, entre sus ramas, se cuela el viento,
susurra palabras que vienen de lejos. Allí, junto a un tejo
viejo, se escuchan palabras que hablan desde lejos. 
Esas palabras hablan de ausencias: "Vuelve, pronto,
vuelve", susurran al viento. 
Pon esas palabras, mago blanco, siempre bien guardadas,
en tu mochila o en un saco, para no perderlas.
Yo iba con frecuencia, a las tierras altas...
Los bosques inmensos, guardaban las palabras 
que susurraba el viento.
Fui allí muchas veces, mi hijo delante, siempre era 
más rápido, y yo detrás, más lento, pues me pesaban 
los años, y siempre estaban los arces, siempre los robles, 
los tejos y acebos, siempre estaban, escuchando.
Oían las palabras, escuchaban los pasos...
Guarda las palabras, amigo, ponlas en un saco,
para no perderlas, 
mago blanco, amigo,
guarda las palabras 
que susurra el viento
junto a un tejo viejo,
un tejo de miles de años,
esas palabras
que hablan de ausencias:
"vuelve, pronto, vuelve,
vuelve, vuelve, vuelve".

lunes, 17 de junio de 2019

                                 5

Ya ves, Gandalf, amigo, que perderemos
esta batalla, que no ganaremos. Vendrá ese
día lejano en el que nos arrebaten hasta 
el último de los recuerdos.
Entonces amigo, tú, el mago blanco, llévame
a ese lugar de nuevo, ese sitio de Paris donde
quedan los recuerdos. 
Verás, es que hay un lugar al que llegas al volver  
una esquina. De repente, algo llama tu atención.
Son cuatro columnas que aparecen, sólo cuatro,
para soportar un capitel. Están detrás de la esquina
pero te atraen tanto que no puedes resistirte a 
su llamada. Al girar la esquina puedes ver 
de que se trata, es una plaza enorme y se inclina
ante su belleza. Has de levantar la vista
siguiendo su fachada que sube hasta el cielo para
apreciar toda su belleza. Es la arquitectura,
las pinturas, los frescos, las esculturas, todo lo que forma 
su fachada. Es la Basílica de San Marcos, en Venecia.
Has de contener las emociones, con nervios de acero, 
has de sujetar el llanto que pide paso a borbotones 
en la garganta y los labios, ante su enorme esplendor 
y su infinita belleza.
Ya sabes amigo, que perderemos esta batalla,
que no conservaremos ni uno solo de los recuerdos,
pero entonces, amigo, llévame allí,
a ese lugar tan hermoso,
allí, 
ante tanta belleza,
tal vez, 
recuerde 
mi nombre.

domingo, 16 de junio de 2019

                                  4

Tú lo sabes, Gandalf. 
Sabes de qué hablamos.
Ese lugar de Paris al que viajan los elfos.
Pongamos que es noche de invierno y que silba
el viento en el fresno. Pongamos que está la chimenea
encendida y la cena ya es historia. Entonces llega el
momento y se hace el silencio. Empieza la música
y siguen los diálogos que todos sabemos...
Sabes de qué hablamos. 
Empieza entonces una alianza entre humanos y elfos 
que habla de afectos.
Van saliendo palabras que todos sabemos, 
palabras que hablan de alianzas, de lealtades y 
de sentimientos, cuando el viento silba afuera 
cualquier noche fría.
Puede que lo llamen ficción. Esa mezcla de contar 
historias con la chimenea encendida al terminar la cena.
Pero resulta que no hay mejor forma de explicarlo,
no hay mejor palabra que la de un elfo para hablar 
de alianzas, de lealtades y afectos.
Tu sabes de ese lugar, Gandalf,
de ese sitio de Paris, 
al que van los sentimientos,
ese 
que tiene que ver 
con que el viento
silbe en el fresno,
una noche fría,
y es que hablar de lealtades,
de aliados y afecto,
es mucho más
que la palabra 
de un elfo.

viernes, 14 de junio de 2019

                               3

Nos quedará París,
y nos volveremos a encontrar de nuevo,
en aquel tren tan viejo, que se paraba a cada instante.
Nos pasaremos la noche hablando, sin dormir, y es
que no hacía falta, porque solo estabais tú, y tu hermana.
No parabas de hablar, y tu hermana escuchaba, y yo
también. Pero más que escuchar, lo que me tenía
ensimismado, lo que me distraía y no me dejaba 
poner atención, era la asombrosa sensación
de viajar con dos desconocidas, a las que nunca
había visto, y que deseaba con todas las fuerzas
que el tren no se parara nunca en el destino.
No recuerdo los nombres y eso poco importa.
Fue una larga noche, hablando sin parar
en el pasillo de un viejo tren,
tú y tu hermana os bajasteis antes
ya había amanecido,
y cuando nos despedimos
no pude soportar
tu mano diciendo adiós
y tu hermana
secándose las lágrimas.
Será en Paris
seguro
cuando volvamos 
a encontrarnos
entonces
apuntaré tu nombre
y el de tu hermana
para no olvidarlo nunca.
                             2

Siempre nos quedará Paris.
Nos quedará un lugar seguro donde guardar los sueños.
Cuando ya no podamos retener los recuerdos
y seamos un vacío, sin historia, nos quedará Paris.
Allí encontraremos una tarde de verano, tan cálida
que el sol más que dorado era dulce como la miel.
Una tarde de estío donde todo lo que importa es 
buscar nidos. Buscar nidos en el campo, 
entre cerezos salvajes, entre rocas inaccesibles,
con el corazón latiendo desbocado y los labios
tan resecos que había que descender hasta el fondo
del barranco a buscar el río, a beber con ansiedad 
cuando las ranas ya se había escondido en el fondo, 
y sentir las cristalinas aguas, frescas bajo el sol,
sentir la pureza salvaje del entorno, 
con el corazón tan limpio y los labios agrietados.
Hay lugares de la infancia 
que merecen
ser guardados del olvido.
Tardes de verano
en las que solo importa
buscar nidos
y saciar los labios
en las aguas del río.
Tardes puras,
como el corazón 
infantil,
siempre puro,
siempre limpio.

martes, 11 de junio de 2019

                               1

-Sueltate el pelo- te dije.
Y cuando lo soltaste y agitaste la cabeza antes 
de mirarme, supe que no habría nunca nada 
tan suave como tú. 
Sabían a cereza tus labios, y mientras neblinaba 
en Cádiz, la noche se hizo de seda.
Cuando amanecía, toda la casa se vistió de luz.
Abajo rompían las olas en el castillo.
Caminé descalzo tras de ti, era como perseguir 
un sueño.
Tu perfume de manzana, tus ojos, negros como
la noche y tu delgada cintura meciendo las caderas, 
me atraparon, me hechizaron de tal forma
que supe entonces, que cuando los recuerdos 
se perdieran, cuando nada se pudiera hacer 
por retenerlos, siempre nos quedaría París
nos quedaría ese lugar
a donde van las cosas buenas,
ese sitio donde nunca se pierden
los recuerdos más puros,
aquellos que vivimos 
intensamente,
como la noche tan hermosa
que vivimos
mientras 
neblinaba en Cádiz.

NOS QUEDARA PARIS

Siempre nos quedará Paris.
Nos iremos todos, todos,
y no quedará nadie.
Será testigo el tejo
de que fue verdad
de que no fue un sueño,
sabrá que fue real,
que vivimos intensamente
que reímos tanto, tanto, 
hasta caernos al suelo,
que amamos con pasión
que añoramos ausencias
y que solo
nos faltó el tiempo.
Nos iremos todos
pero siempre nos quedará Paris
un lugar seguro
donde guardar todos los sueños,
todos los recuerdos
y será testigo el tejo
de que fue verdad
de que fue real
de que vivimos intensamente
de que reímos 
hasta caernos al suelo
de que amamos 
intensamente
sin pedir nada a cambio
y que solo 
nos faltó
el tiempo.