domingo, 30 de junio de 2019

                             13

Aquella tarde, 
las golondrinas volaban a ras del suelo
y el sol se echaba a dormir 
ya cansado,
era una tarde dorada, 
una de verano,
cuando el viento 
movía las hojas del fresno
y me llevaron mis padres 
a dar un paseo,
también 
venía mi abuelo,
yo extendía los brazos en la tarde dorada, 
como las golondrinas 
que volaban a ras del suelo.
Hay tardes 
guardadas en París,
que son tan doradas
que el viento 
mueve las hojas del fresno,
tardes
en las que el sol se va a dormir
ya cansado,
tardes de verano
tan doradas
que las golondrinas
vuelan
a ras del suelo.

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