13
Aquella tarde,
las golondrinas volaban a ras del suelo
y el sol se echaba a dormir
ya cansado,
era una tarde dorada,
una de verano,
cuando el viento
movía las hojas del fresno
y me llevaron mis padres
a dar un paseo,
también
venía mi abuelo,
yo extendía los brazos en la tarde dorada,
como las golondrinas
que volaban a ras del suelo.
Hay tardes
guardadas en París,
que son tan doradas
que el viento
mueve las hojas del fresno,
tardes
en las que el sol se va a dormir
ya cansado,
tardes de verano
tan doradas
que las golondrinas
vuelan
a ras del suelo.
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