viernes, 28 de junio de 2019

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"Gran Espíritu 
creador de toda vida,
hacia ti va un guerrero 
como una flecha
lanzada al sol, 
es mi hijo Hunkas.
Hazle un sitio 
en el consejo de mi pueblo
y pídele a la muerte 
que tenga paciencia
hasta que llegue yo, 
Sinajau, el último mohicano."
Algunas veces es difícil conseguir la perfección.
Pero, a veces, la música y el texto se conjugan
y la imagen resulta tan perfecta que hay que ser 
muy fuerte para sujetar el llanto 
más allá de la garganta.
Ocurre entonces el milagro, 
la ficción de la palabra y la música que lo acompaña 
hacen obras perfectas
y uno sucumbe a la emoción.
El mundo no sería igual 
sin los músicos y los poetas.
Cuando todo termine
y solo nos quede Paris,
habrá merecido la pena
escuchar 
al Ultimo Mohicano
cuando su voz 
emotiva y temblorosa  
invocaba desde la montaña
al Gran Espíritu 
creador de toda vida.

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