miércoles, 28 de agosto de 2019

                              50

"Liberad París 
abrid sus calles a la luz 
que inunden hasta el Sena 
que iluminen las plazas 
que aparten las tinieblas.
Liberad París 
para Bogard y la Bergman,
para Aznavour y la bohemia
que lleguen los poetas 
a sus calles,
que tomen las plazas 
los pintores,
que busquen su lugar 
las cosas buenas
que se guarden en París,
que no se pierdan.
Liberad París
de las tinieblas
que cuando todo termine
haya un lugar de luz
un sitio sagrado
donde guardar 
las cosas buenas".

martes, 27 de agosto de 2019

                              49

 Los pájaros oscuros abandonaron el bosque
despavoridos. Se habían asentado allí largo
tiempo, pero el arrendajo sabía que en algún
lugar lejano, estaba guardado un secreto,
estaba guardado un recuerdo que haría huir
a los pájaros siniestros, a los pájaros oscuros
que ensombrecieron los días del bosque.
 Ocurrió cuando el sol se echaba a dormir,
entonces, un sonido atronador despertó al bosque
era el trueno que asustó a los pájaros siniestros,
luego siguió, entre relámpagos, 
una febril actividad entre los árboles, 
la lluvia arrastraba
el fértil polvo 
hasta el suelo, 
y el latido del bosque
empezó a escucharse de nuevo.
 Los pájaros oscuros 
huyeron
y el latido del bosque
volvió otra vez,
cuando 
el fértil polvo,
arrastrado por la lluvia,
llegó 
de nuevo
hasta el micelio.


domingo, 25 de agosto de 2019

                              48

"Como una piedra que rueda.."
repetía Dylan mientras el paisaje desolado
iba quedando atrás.
La carretera solitaria y el sol a punto de esconderse
eran todo su equipaje. 
El coche se deslizaba mansamente
y Dylan repetía: 
"como una piedra que rueda, 
como un piedra..."
Y es que siempre fue así, 
siempre resultó que había que rodar,
que había que seguir rodando, 
limando el carácter,
haciéndolo más fuerte
haciendo frente al infortunio,
venciendo la desgracia
y saliendo 
cada vez más fuerte
de las traiciones
que trataron de tumbarlo.
Ahora el coche se deslizaba 
mansamente a su destino, 
con un sol acabado,
por la carretera solitaria
y a solas repetía
que mereció la pena el viaje, 
que resultó duro a veces,
pero que llegó hasta allí indemne
había conseguido acabar 
con todas las derrotas
que amenazaron su horizonte,
como una piedra, siempre,
como una piedra que rueda.

sábado, 24 de agosto de 2019

                              47

Entre el gusano y la rata
queda un espacio
nauseabundo,
una zona muerta
por la que va medrando
un ser amorfo,
una zona lúgubre
en la que prospera
el trepa,
su rastro
es imposible de limpiar,
no hay lejía suficiente.
El trepa siempre gana,
va reptando por tu espalda
hasta llegar arriba
y allí se instala.
Entonces solo queda 
un lugar donde esconderse,
un sitio en el que estar a salvo,
un espacio seguro y libre,
es ese lugar
donde se escucha un sonido de guitarra,
ese sitio
donde hay un aleteo de mariposas
en la entrada,
ese espacio
repleto de versos
donde el sol se echa a dormir
mientras
el fresno
guarda silencio
en el jardín.

jueves, 22 de agosto de 2019

                              46

Hay ciudades sin historia
sin un rincón de la nostalgia
de avenidas abiertas
de calles transparentes
y plazas repletas de vida,
ciudades 
sin una historia 
antigua
que contarte
donde 
solo importa el futuro
donde encuentras tu sitio
sin pensarlo
donde vuelves a empezar
en lugares 
llenos 
de abrazos,
ciudades nuevas
donde 
hasta los viejos
apenas
si son
adolescentes.

martes, 20 de agosto de 2019

                              45

 El gran pájaro de hierro se posó sobre el pantano,
luego alzó el vuelo con un sonido atronador, inclinando
las alas para girar, y al pasar sobre las llamas, soltó
toda la lluvia que llevaba en su interior.
 El arrendajo lo observaba asombrado, sabía que cuando
acabara con el fuego, no volvería a verlo nunca más.
 Luego bajó al fondo del valle, donde las llamas 
se extinguieron la noche anterior y encontró piñas 
abiertas, con los piñones asomando, pero ese no era 
su trabajo, eso era cosa de la ardilla. 
 El buscaba bellotas, 
las iría enterrando en la tierra húmeda, 
a mitad de la ladera, junto a la roca que
servía de referencia,
eran su despensa para el otoño,
también para el largo invierno, 
pero algunas 
brotarían en primavera 
y salpicarían 
de diminutos robles la ladera 
y en pocos años, 
serían la garantía
de su despensa
para 
los próximos
inviernos.

lunes, 19 de agosto de 2019

                              44

 "Todo lo que fui, quedó atrás.
Estuve atrapado en un mar de arena,
el viento quemaba y las gacelas huían
del guepardo, pero yo no era tan rápido,
así que dejé atrás aquel mar 
de ardiente arena,
todo lo que fui, quedó atrás,
escapé de un mar azul,
de aguas siniestras y frías
que devoraron a otros,
escapé de un mar ardiente
de doradas arenas,
escapé 
de un mar azul
de aguas siniestras
todo 
se quedó atrás,
el mar de arena,
el mar azul 
de aguas siniestras,
ahora estoy atrapado
en un mar 
de plástico
con un calor 
sofocante,
y sé
que no escaparé jamás
de los mares que acechan
y te dejan atrapado,
sé que no escaparé nunca,
nunca seré 
tan veloz
como el guepardo".

domingo, 18 de agosto de 2019

                              43 

 En el Panteón de los reyes, las pinturas murales
daban idea de la solemnidad del lugar. 
 Descansaban los restos de los reyes 
y quedaban atrás las intrigas de palacio,
pero también, los gestos tan nobles que, 
siglos después,
tuvieron un inmenso respeto 
por parte de todos.
 Un joven rey, 
el último, 
adolescente y maduro a la vez, 
mandó reunir a los nobles, 
a la curia 
y a los representantes del pueblo
y dijo hermosas palabras,
palabras que quedaron guardadas,
que quedaron escritas:
"se protegerá
a los débiles del reino".
 Siglos pasaron, hasta que aquellas palabras, 
trajeron los derechos humanos, 
trajeron los parlamentos,
las constituciones.
 En el Panteón de los reyes,
las pinturas murales guardan el silencio,
guardan el descanso,
guardan la paz y un inmenso respeto
por aquel joven rey
y sus hermosas palabras
y su gesto tan noble.

martes, 13 de agosto de 2019

                              42

 Los tenía absolutamente entregados.
 Sabía de sobra que todos aplaudirían a rabiar
aquellos juegos que su imaginación infantil
iba creando, lo sabía, pero había algo más,
había en el ambiente algo mágico, 
algo que hacía latir de nuevo 
aquella casona antigua, 
aquellos muros centenarios.
 En la entrada, 
sobre ladrillos cocidos,
daba fe de su noble pasado 
la fecha inscrita,
más de trescientos años, 
decía,
casi cuatro siglos.
 En el techo el escudo nobiliario. 
 Los arcos y muros de piedra
fueron testigos de los pasos, 
de la vida y los sueños 
de aquellos que la habitaron.
 Ahora, 
juegos infantiles 
y aplausos,
le devolvían la vida.
 A veces las paredes,
los arcos y muros 
centenarios,
laten con la vida 
de los juegos 
infantiles
que un día cualquiera
regresan
y arrancan aplausos.
                              41

 Las gaviotas tomaron posiciones sobre los islotes
que bordeaban la costa, cuando el sol aparecía
en el horizonte.
 Anibal contemplaba desde lo alto de la cornisa
rocosa como las olas se dormían en la playa
desierta al amanecer.
 Siroco estaba inquieto, trataba de galopar hacia
el interior del desierto, pero la mano de Anibal
lo calmaba acariciando sus largas crines.
-¿Dime donde estás, donde te fuiste?
 Bandadas de flamencos volaban sobre los cedros,
rumbo al sur buscando el Chott El Jerid donde
la lluvia debía de haber llegado por fin.
-¿Porqué veo tu nombre escrito en todas partes,
tu nombre escrito entre los cedros?
 La playa seguía desierta 
y Siroco esperaba inquieto
galopar sin descanso
sobre la arena fresca.
La lluvía llegaba 
al interior del desierto
y traía esperanza 
a los flamencos.

miércoles, 7 de agosto de 2019

                              40

 Hay aromas tan intensos 
que identifican las cosas buenas
sin ninguna duda,
que son como sus señas de identidad.
  Esos aromas que marcan las cosas
como un código de barras,
aromas incapaces de confundir
pues identifican tanto las cosas 
que forman parte de tu memoria
para siempre.
 El aroma del jardín
cuando despiertas,
cuando el día se reconcilia
con la noche,
o el aroma del primer café 
de la mañana,
o ese aroma 
que sale de la cocina,
tan inconfundible
y tan intenso,
del aceite en la sartén.
 Pero ninguno es tan intenso,
ninguno tan irresistible
como el que desprende
el cuello de un bebé
cuando lo abrazas,
es tan embriagador
que te convierte
en su más adepto protector,
tan seductor
que te hace ser
su más fiel admirador.

martes, 6 de agosto de 2019

                              39

 El uso de la fuerza 
es el origen de la maldad.
 La más absoluta de todas 
es el supremacismo.
 La maldad absoluta habita allí, 
ya sea en el nacionalismo, 
en el machismo 
o en el integrismo religioso. 
 El germen de todos los desastres 
que asolaron a los humanos 
reside ahí, 
en el uso de la fuerza.
 Por el contrario, 
el respeto al otro
y la tolerancia
son el origen de la bondad. 
 Las cosas buenas
hicieron que los hombres 
trajeran la belleza
de las cosas, 
en la música, 
en el arte, 
también en la poesía.
 Seguramente 
habrá un lugar en París
donde habiten 
las cosas buenas
y un lugar en el infierno
reservado
a la maldad
más absoluta.
                              38

 Habíamos llegado hasta aquí, gracias a ellos.
 En el silencio del museo, estaban todos los
objetos, las puntas de flecha, los molinos
de piedra, las vasijas, los preciosos ajuares
con los frascos que guardaron los perfumes
que sedujeron al guerrero.
 Ahora que el aire acondicionado de la confortable
sala exponía aquellos objetos, que nos trajeron
hasta aquí con éxito, ahora que el móvil nos podía
llevar a ver lo que pasaba al otro lado del mundo,
ahora que dormían su sueño, ahora, en el silencio
de la sala se podían escuchar sus risas, sus esperas
su noches frías, sus deseos, su rotundo éxito para
traernos hasta aquí.
 Estaban todos los objetos expuestos en la sala,
aquellos que nos habían traído hasta aquí,
pero en algún lugar de la memoria
quedaban sus risas, sus deseos,
en algún lugar de Paris
estaban bien guardados
los perfumes
que embriagaron al guerrero,
aquellas joyas hermosas
que lo sedujeron
hasta entregarse
a los brazos de su amada.
 Llegamos hasta aquí,
gracias a ellos.

lunes, 5 de agosto de 2019

                              37

 Si la vida languidece tanto, 
tanto que parece oscura, 
se necesita algo más que vocación
se necesita valor para entenderla, 
hace falta algo más que oficio para no entregarse, 
para no rendirse a la primera.
 Hay días duros como el acero,
días en los que levantarse cuesta 
y sin embargo
él siempre está ahí, 
detrás de la barra, 
desde que sale el sol hasta que la luna se acuesta. 
 Se le nota el peso de los días, 
se le nota la pena 
que le va haciendo inclinarse 
y es que no existen hombres de acero, 
no existen los héroes.
 Languidece la vida tanto que a todos nos puede,
pero a él, testigo diario de los que se van yendo,
notario de las ausencias, 
a él, lo apena más que a ninguno.
 Pasó todos sus días atendiendo detrás de la barra,
pasó todos sus días teniendo la puerta abierta,
siendo el guardián del pueblo.
 Ahora lo veo apagarse, 
andar envejecido, 
como si la vida que se apaga  
se lo llevara rendido, 
más que entregado, 
hundido.
 Testigo de las ausencias 
me apena su tristeza,
y ese caminar suyo, tan hundido.

domingo, 4 de agosto de 2019

                              36

 Cuando te abandonas 
a la luz,
te abandonas al sueño.
 Tienes que dejar
que caiga la tarde, 
entonces
la luz es tan dorada
que solo la sujeta
el fresno,
resulta
tan dorada
que has de abandonarte
al sueño,
a ese 
que nunca cae en el olvido,
a ese
que vive 
en la diminuta hoja
del fresno,
a esa luz
de la tarde 
de verano,
entonces
te abandonas
a la luz al sueño
porque sabes
que nunca caen en el olvido.