36
Cuando te abandonas
a la luz,
te abandonas al sueño.
Tienes que dejar
que caiga la tarde,
entonces
la luz es tan dorada
que solo la sujeta
el fresno,
resulta
tan dorada
que has de abandonarte
al sueño,
a ese
que nunca cae en el olvido,
a ese
que vive
en la diminuta hoja
del fresno,
a esa luz
de la tarde
de verano,
entonces
te abandonas
a la luz y al sueño
porque sabes
que nunca caen en el olvido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario