48
"Como una piedra que rueda.."
repetía Dylan mientras el paisaje desolado
iba quedando atrás.
La carretera solitaria y el sol a punto de esconderse
eran todo su equipaje.
El coche se deslizaba mansamente
y Dylan repetía:
"como una piedra que rueda,
como un piedra..."
Y es que siempre fue así,
siempre resultó que había que rodar,
que había que seguir rodando,
limando el carácter,
haciéndolo más fuerte
haciendo frente al infortunio,
venciendo la desgracia
y saliendo
cada vez más fuerte
de las traiciones
que trataron de tumbarlo.
Ahora el coche se deslizaba
mansamente a su destino,
con un sol acabado,
por la carretera solitaria
y a solas repetía
que mereció la pena el viaje,
que resultó duro a veces,
pero que llegó hasta allí indemne
había conseguido acabar
con todas las derrotas
que amenazaron su horizonte,
como una piedra, siempre,
como una piedra que rueda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario