40
Hay aromas tan intensos
que identifican las cosas buenas
sin ninguna duda,
que son como sus señas de identidad.
Esos aromas que marcan las cosas
como un código de barras,
aromas incapaces de confundir
pues identifican tanto las cosas
que forman parte de tu memoria
para siempre.
El aroma del jardín
cuando despiertas,
cuando el día se reconcilia
con la noche,
o el aroma del primer café
de la mañana,
o ese aroma
que sale de la cocina,
tan inconfundible
y tan intenso,
del aceite en la sartén.
Pero ninguno es tan intenso,
ninguno tan irresistible
como el que desprende
el cuello de un bebé
cuando lo abrazas,
es tan embriagador
que te convierte
en su más adepto protector,
tan seductor
que te hace ser
su más fiel admirador.
No hay comentarios:
Publicar un comentario