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Los pájaros oscuros abandonaron el bosque
despavoridos. Se habían asentado allí largo
tiempo, pero el arrendajo sabía que en algún
lugar lejano, estaba guardado un secreto,
estaba guardado un recuerdo que haría huir
a los pájaros siniestros, a los pájaros oscuros
que ensombrecieron los días del bosque.
Ocurrió cuando el sol se echaba a dormir,
entonces, un sonido atronador despertó al bosque
era el trueno que asustó a los pájaros siniestros,
luego siguió, entre relámpagos,
una febril actividad entre los árboles,
la lluvia arrastraba
el fértil polvo
hasta el suelo,
y el latido del bosque
empezó a escucharse de nuevo.
Los pájaros oscuros
huyeron
y el latido del bosque
volvió otra vez,
cuando
el fértil polvo,
arrastrado por la lluvia,
llegó
de nuevo
hasta el micelio.
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