miércoles, 4 de septiembre de 2019

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 La golondrina voló sobre los bosques inmensos,
sabía que el verde tan intenso se iría pronto, que
era cuestión de tiempo que los robles se hicieran
rojos, antes de quedarse sin hojas, y que aquel
mar de un verde tan intenso, habría de esperar
el manto blanco del invierno.
 Sabía que tendría que volar muy lejos, sobre otros
mares, mares azules inmensos, mares dorados de
dunas ardientes, para llegar a casa.
 Las tardes de verano se agotaban,
pronto alzaría el vuelo
antes que el otoño
hiciera rojizos los bosques,
un impulso incontrolable
la obligaba a volar lejos
para llegar a casa,
sabía que dejaba atrás
los mares verdes
y que mares azules 
la esperaban,
que habría 
de volar sobre
arenas ardientes,
sabía también
que habría de regresar
de su largo viaje
cuando la primavera
de nuevo
la llamara.

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