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Ya no importaba
el pasado, ni los días perdidos.
Había llegado hasta allí
indemne
había llegado sin entregarse
sin ceder al infortunio
había vencido a las derrotas
que parecieron insalvables,
ahora solo importaba
la ciudad repleta de terrazas
al final del verano,
importaba ese río de gente
y las ganas de vivir
la noche tan hermosa
en una ciudad abierta
y acogedora,
tu mano
me guiaba
entre la gente
a salvo,
siempre a salvo,
ahora
solo importaba la ciudad
y la noche tan hermosa,
ya no importaba
el pasado,
quedaban
muy lejos
los días perdidos.
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