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La imagen de aquella mujer junto al tronco
del tejo milenario, lo dejó desconcertado.
¿Era la misma mujer del sueño, la que lo
rescató de los fondos marinos? ¿Era la misma
que llamó a su puerta en medio de la noche y
le entregó aquel sobre?
Tenía que encontrar las respuestas.
Al día siguiente regresó al bosque y fue al lugar
en donde apareció la misteriosa mujer de la foto.
Allí, al lado del tejo milenario, había estado
sentada en una recogida actitud, como rezando,
como dejando que su mente viajara en el tiempo.
Estuvo en aquel lugar mucho tiempo, tratando
de ordenar sus ideas, tratando de buscar respuestas
a todas las preguntas que se hacía.
¿Habría encontrado allí aquel escrito antiguo,
aquel que le entregó? ¿Si era así, quién lo dejó
allí, quién lo había escrito, a quién iba dirigido?
Oscurecía cuando decidió regresar a casa.
Entonces, en un recodo del camino, encontró
de nuevo a aquella mujer. Estaba sentada. Tenía
la misma posición, con las piernas flexionadas,
en una actitud de meditación, como en trance.
Se dirigió a ella:
-¿Se encuentra bien?-dijo. ¿Necesita ayuda,
se ha perdido?
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