viernes, 4 de octubre de 2019

                              8

 La mujer se levantó y le dijo:
-No, no me he perdido. Nunca me pierdo,
en ningún sitio, ni en los fondos marinos
junto barcos hundidos, ni en el bosque milenario,
siempre estoy donde es preciso.
-¿Quién eres?- le preguntó.
-Soy la ayuda, el auxilio, la mano que conduce
a quién lo necesita.
-¿No te he visto nunca por aquí?
-Sí nos hemos visto antes. Te cogí de la mano hace
mucho, te llevé caminando por la superficie del agua.
Luego te busqué. Tenía que darte algo. Tenía que
entregarte unas palabras escritas que alguien dejó
junto al tejo hace mucho tiempo, cuando no regresaste,
cuando naufragaste en el mar.
-¿De qué me estás hablando?
-Te dejé las palabras escritas que tu mujer guardó
entre lágrimas junto al tejo. Palabras de amor
por tu ausencia infinita. Ahora me iré. Ya he
cumplido.
 Antes de que terminara de hablar había desaparecido.
 En medio del bosque milenario, el viento susurraba
entre los árboles palabras de un tiempo lejano:
"vuelve, vuelve mi amor,
vuelve, vuelve, vuelve"

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