jueves, 10 de octubre de 2019

EL EJE DE ROTACION

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 El fuerte crujido del hielo, alarmó al delfín.
Un sonido atronador acompañó a la montaña
de hielo que se desmoronó del glaciar y se hundió
en las frías aguas de la ensenada.
 Hacía tiempo que el glaciar iba en retroceso, que 
año tras año disminuía de tamaño. 
 El delfín sabía de sobra que aquello ocurría sin
remedio cada cierto tiempo. Los glaciares retrocedían
y el desierto avanzaba. 
 En remotos lugares, hubo un tiempo, un lejano tiempo,
en el que todo estuvo cubierto por bosques inmensos,
bosques milenarios que albergaban la vida, pero que
la lluvia abandonó sin más. Aquellos bosques se fueron
apagando y desaparecieron. Entonces solo quedó el
abrasador desierto.
 Los más antiguos, contaban historias increíbles.
 Entre los cocodrilos, corría el rumor de aquellos días
lejanos en los que el desierto abrasador, era un bosque
inmenso. Contaban que durante generaciones, a lo largo
de millones y millones de años, los cocodrilos nadaron
en sus ríos enormes, con abundante vida, con cristalinas
aguas, con tanta variedad de árboles y frutos, que parecía
que nunca se agotarían.
 Y sin embargo, en unos miles de años, todo desapareció.

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