lunes, 30 de mayo de 2016

                  14

Cárlos regresó a la tienda desconcertado por
la silueta de aquella mujer en la playa. La noche
se hizo más larga por el insomnio. La tenue luz
de la luna se adivinaba a través de la lona de la
tienda. Esperando que llegara el día miraba a la
entrada cuando una sombra le pareció que se
detenía. Cárlos se incorporó en la cama. La sombra
no se movía al otro lado de la lona, entonces
se levantó con mucho cuidado y salió fuera.
Era la mujer que paseaba por la playa, estaba de
espaldas y se acercó a ella.
--¡ Malena ! Eres tú. ¿Donde estabas?
La mujer se giró hacia él sonriendo.
--Te estaba buscando- le dijo.
Luego lo rodeó con sus brazos y lo besó en los ojos.
Durante un rato en el que perdió la noción del
tiempo estuvo abrazado a ella besándola y rodando
por la arena. Luego debió de quedarse dormido.
Al despertar ella seguía a su lado y volvió a besarla
de nuevo.
--Malena, mi Malena-- le decía.

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