11
Todo estaba como lo recordaba. La higuera,
el peral y la pared derruida entre las zarzas.
Sí, aquella debió de ser una casa, un refugio,
el hogar de alguien.
¿Quien fue? Jamás lo sabría.
¿Porqué se marchó? ¿Porque abandonó su casa?
Eran preguntas sin respuesta que se hacía.
Carlos anduvo por aquel lugar durante horas
disfrutando de aquel hermoso sitio, de aquel
Edén privado en el que se encontraba tan a gusto.
Luego, cuando se ocultaba el sol, antes de regresar,
algo llamó su atención. En la orilla de la playa
las olas mecían suavemente algo. Se acercó a ver
que era y lo recogió.
Era el zapato de un niño que el mar trajo hasta
su playa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario