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Mientras quede una luz así
y las golondrinas vuelen a ras de tierra,
sabré que está intacta la capacidad de asombro,
la capacidad de emocionarse.
Ya es tarde para doblar el Cabo de Hornos
en un velero en solitario. Ya es tarde para subir
al Annapurna, tarde para dar pedales
y coronar un puerto de primera.
Ya es tarde para retos imposibles.
Pero mientras quede esta luz,
esta luz casi dulce, la que hace rojizo el horizonte
cuando las golondrinas
vuelan a ras de tierra,
mientras quede
capacidad de asombro,
mientras quede la esperanza,
la emoción de estar tan vivo,
sabré
que no es tarde todavía,
que aún no es tarde
para alcanzar
los retos
que importan,
sabré
que se quedará en París
esta luz
casi dulce,
mientras
vuelan golondrinas
a ras de tierra.
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