31
Siempre iluminó la noche, siempre puso luz
en las horas más oscuras.
La Luna trajo las mareas, arrastró el corazón,
se lo llevó de las tinieblas y lo puso a salvo.
Sin ella no hubiera existido la otra hora,
la que llena la noche, la hora del poeta,
la hora de las brujas, la del misterio
y la nostalgia.
La Luna trajo las mareas
se llevó el corazón,
y lo arrastró mar adentro,
iluminó la noche,
y puso luz en las tinieblas.
Siempre estuvo ahí
para ser admirada,
para hacerle
todas las preguntas.
Sin ella,
la noche
habría sido
más oscura,
el corazón
no habría rodado
nunca
hacia mares revueltos
de la mano
de un poeta.
Siempre
nos quedará su luz
cuando nos abracen
las tinieblas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario