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Su velocidad punta no superaba el kilómetro
por hora, pero eso era lo de menos, lo que importaba,
lo realmente importante era el empeño en fugarse.
Su madre lo seguía a distancia diciendo: " que te cojo,
que te pillo..." y el pequeño, con cara de velocidad,
seguía el juego entre risas.
Aquella tarde, el sol se echaba a dormir entre nubes
rojas, y el viento se despertaba
entre los árboles del parque.
Pero eso era lo de menos, lo realmente importante
era fugarse, salir corriendo
y escaparse de su madre.
Hay sitios especiales en París ´
para guardar esos momentos,
esos, en los que, lo que menos importa
es no alcanzar ni un kilómetro por hora,
lo que menos importa
es que el horizonte rojizo
espere hasta que el sol se eche,
porque lo realmente importante
es jugar a escaparse
corriendo entre risas,
es
sentir el viento
que despierta
en los árboles
del parque.
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