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Dar pedales y llegar al límite del esfuerzo,
dar pedales con el corazón latiendo al límite,
subiendo la cuesta, a los sesenta,
hasta llegar arriba.
Dar pedales a los sesenta, cuando en el fondo
del barranco se escucha el motor de un coche
mientras,
el sudor empapa la frente
y escuecen los ojos.
Dar pedales sin descanso, a los sesenta.
Luego llega la tregua,
la bicicleta queda en el trastero
y llega la paz, llega la tregua.
Los años del esfuerzo al límite
terminan
cuando llega la paz,
cuando llega la tregua.
El polvo y el óxido
cubrirán los pedales
y llegarán tiempos de ocio.
Polvo y óxido
cubrirán los pedales
en una tregua pacífica,
un tiempo
que dejó atrás
el esfuerzo al límite,
un tiempo
de paz merecida,
porque mereció
la pena el esfuerzo,
también
merece la pena
esta tregua merecida.
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