domingo, 18 de septiembre de 2016

                      12
Pasaron los años de la Facultad. Marta encontró
trabajo en Madrid pero Andres no quería quedarse,
pensaba volver al pueblo, hacerse médico rural para
no perder de vista el horizonte.
--¿Qué no te gusta?--le gritó Marta.
--No lo sé.--no grites.
Pero se fue sin más.
El dolor de la pérdida de Andres no lo superó nunca.
Todas las noches mojaba la almohada con lágrimas.
Noche tras noche esperó su regreso, una llamada,
algo que cambiara. Buscaba en silencio su ropa y
la olía para retener su aroma. Llegó a pensar que
se moriría de pena. Pero su orgullo la mantenía firme
de no salir a buscarlo. Pero cuando caía la noche
buscaba con la mano su hueco en la cama, su hueco
en la almohada:"Flequillo rebelde" y mojaba la almohada.
En medio de la tristeza veía a Carlos. Salían alguna vez
y hablaban de Andres. Los dos lo querían, lo echaban
de menos pero respetaban su ausencia.

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