miércoles, 14 de septiembre de 2016

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Se enroló en una ONG camino de Lesbos junto
con su gato. Ayudaría como médico a los recatados
del mar. Llegaban de la otra orilla en balsas a la
deriva, sobrevivían al naufragio con la ayuda de
otros como él. Era una tarea interminable. Todos
los días la gente salía a un mar implacable que
a veces se cobraba su tributo sin piedad, privándoles
del sueño de llegar con vida, como al pequeño Aylan.
Los que tenían la suerte de ser rescatados se hacinaban
en Lesbos donde encontraban leche tibia y abrigo
como Naufrago, quien se había convertido en una
mascota aceptada por todos al conocer su historia.
Pasaron más de tres años años en Lesbos y de allí
se fueron a Berlin a un Hotel de refugiados, donde
Andres colaboraba como médico y como cocinero.
Otros cinco años dedicaron Naufrago y él su tiempo
a los desterrados, a los que huían de la guerra y el
hambre, a los que arriesgaban su vida por encontrar
una rama seca a la que agarrarse para salir del infierno.

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