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Habían pasado un par de semanas cuando
Andres recibió la llamada.
--¿Andres? Soy Mariangeles. Ya tengo el
proyecto terminado. Puedes recogerlo cuando
quieras.
--De acuerdo. Esta tarde me paso.
Llego a primera hora de la tarde y esperó hasta
que Mariangeles terminó de atender a un cliente.
--Hola, pasa, pasa--le dijo sonriente.
--¿Como vas?. Veo que no paras.
Mariangeles le fue dando detalles del proyecto
y del presupuesto y según le indicaba Andres
iba tomando notas. Al cabo de un rato dijo:
--¿Un café?
--¿Que?
--¿Que si quieres un café? Te invito.
Salieron fuera y las calles mojadas reflejaban
las luces como si fueran espejos.
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