jueves, 22 de septiembre de 2016

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Cuando tuvo claro que era lo que quería hacer
en la parte superior de la casa, respiró aliviado.
Dejaría una buhardilla enorme con la mayor
cantidad de luz posible. Conservaría la techumbre
de madera a la que trataría adecuadamente para
impedir el deterioro y la parte externa, bajo las tejas,
sería impermeabilizada. Luego pintaría las paredes
de blanco y el suelo en madera de roble lacado.
El mobiliario sería mínimo pero que no rompiera
el espíritu anticuario que lo identificaba.
Había visto anuncios en unos grandes almacenes
que ofrecían la reforma de la vivienda bajo proyecto
técnico y financiación adecuada a cada necesidad y
se presentó a pedir información. Le atendió un comercial
muy interesado en todo lo que Andres le explicaba.
--Entiendo, entiendo...bien...bien...de acuerdo...--asentía.
Finalmente descolgó el telefono y llamó.
--Mariangeles, ¿puedes venir un momento?-dijo.
Y Andres esperó hasta que vino Mariangeles.

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